jueves, abril 23, 2009

10.000 Jornadas




FERDINAND CHEVAL (1836-1924). El francés Cheval trabajaba de cartero. Un día de 1879, mientras hacía su ronda, tropezó con una piedra que, según aseguró, por su forma y características le recordo la figura de un palacio. Por la noche volvió a ese lugar a por más piedras. Durante los 33 años siguientes se dedicó a recoger, aprovechando su ruta de cartero, las piedras más hermosas y adecuadas, . Se las metía en los bolsillos o utilizaba una carretilla . En una placa inscribió: “10.000 jornadas, 93.000 horas, 33 años de esfuerzos”. El lugar poseia capillas, laberintos, rosetones, cascadas, columnas, salas, frutas y árboles de piedra. El tema recurrente era el cielo y el infierno. Quiso ser enterrado en su palacio, las autoridades se lo prohibieron, entonces dedicó los días que le quedaban a construirse un mausoleo en el cementerio de Hauterives, en la provincia de Drôme, donde está enterrado. En 1969 André Malraux, en calidad de Ministro de Cultura declaró el castillo Patrimonio Cultural.

miércoles, abril 22, 2009

Su corazon no estaba en el sitio adecuado



ENRY DARGER (1892-1973). Nacido en Abril de 1892 en Brasil, cuando tenía cuatro años, su madre murió al dar a luz a una hermana la que fue dada en adopción y a la que nunca conocería, el fue internado en un orfanato católico, ya que papa no queria mas lola.
Posteriormente Darger empezo a decir que: "su corazón no estaba en el sitio adecuado" y los del orfanato se lo sacaron de encima trasladandolo a una institición psiquiátrica. Tras repetidos intentos de fuga, logro escaparse a los dieciséis años y debió mantenerse haciendo trabajos manuales, como haría durante los siguientes años.
Viajo a Estados Unidos y se instalo en una habitación en el North Side de Chicago en la cual estubo el resto de su vida. Se mantenia de changas, en la mas absoluta miseria, asistía a misa, a veces hasta cinco veces al día. Su único amigo conocido fue William Shloder quien compartía con Darger el proyecto de fundar una "Sociedad Protectora de los Niños".
Después de su muerte ocurrida el 13 de Abril de 1973 en un hospicio de las Hermanitas de la Caridad, los caseros de Darger, se encontraron con un cuarto lleno de recortes de periódicos, pedazos de revistas, libros destripados, basura, gigantescas acuarelas y tres textos:
1- "The story of the Vivians girls, in what is known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm, caused by the Child Slave Rebellion", -el cual podria ser un buen titulo para una cancion de Marc Bolan- ("La historia de las niñas Vivian, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la rebelión de los Niños Esclavos") de 15.154 páginas.
2- "The History of My Life" escrito en 1968, que dedica 206 páginas a explorar sus frustraciones infantiles, tras lo cual dedica las siguientes 4.672 a contar la historia de un tornado llamado "Sweetie Pie," que destruye un pueblo entero.
3- "The book of weather reports", en el que Darger anotó durante 10 años el parte meteorológico de Chicago, con comentarios casi siempre enojosos hacia el “hombre del tiempo”.
Sus ilustraciones contienen muchos recortes de revistas populares, cómics y libros infantiles que encontraba en la calle, llenas del color, describiendo escenas de fugas, batallas épicas, escabrosas torturas y figuras femeninas, que aparecen total o parcialmente desnudas con organos sexuales masculinos. Su desconocimiento de la anatomía femenina estaria vincilado a su rechazo a tener relaciones sexuales. Su obsesión por el detalle es tal, que describe todos los uniformes de los soldados, da nombres a todos ellos, así como a todos los paisajes, desde la forma de las hojas hasta la orografía de un bosque, o especifica los mapas de las batallas.
Experto en música militar, compone también las marchas y los himnos de los ejércitos; las cuales, de tanto en tanto los vecinos escuchaban interpretar a Henry en su apartamento.
El American Folk Art Museum funda en el 2002 un Centro de Estudios Henry Darger .
A lo largo de 2007, la exposición itinerante –Nueva York, Berlín, Roma– titulada "Into me/out of me" llevó la obra de Darger compartiendo cartel con artistas de la talla de Hamilton, Acconci, Walter de María o Vick Muñiz.
En el año 2008 se inaugura en el American Folk Art Museum de Nueva York otra importante exposición titulada: Darger-ismo: artistas contemporáneos y Henry Darger.

miércoles, marzo 11, 2009

DETRAS DE TODO HAY NADA


Delantal sucio. Vecinos. Autopista vigiladas por cámaras de tv. Balneario a lo largo del río. Vacas, soja, arboledas de los cascos, antenas diret tv. El arroyo. Caballo blanco con pintitas negras, come pasto, luego me mira y rebufa. Escuchando música por la radio del auto. Carteles de almacén, carnicería, farmacia. Cables cruzados por el aire. En un rancho suena un chamamé. Delante de una fila de eucaliptos. Tractores. Garrapiñada. Pizza, bebidas frescas. Tranqueras. Corderos que asan al fuego. La municipalidad. La estatua del prócer. La plaza. Parrilla. Rastrojero diesel que pasa tocando la bocina. Pájaros de la cabeza de atar.

jueves, febrero 12, 2009

MUJER BARBUDA SOBRE UN TRANSATLÁNTICO EN LLAMAS

Sé lo que es una mala racha. Hace poco empezaron a morirse de pena todos mis amigos, y como la cosa es contagiosa me agarro miedo. Así que vendí mi casa y con ese dinero me embarque en el ultimo viaje en transatlántico que se haría; ya que ahora la gente quería viajar más rápido hacia cualquier lugar y no lento hacia cualquier lugar. Para mí era mejor lento ir hacia cualquier lugar.

Luego de unos días de estar en pleno océano Atlántico me di cuenta que la gente era maravillosa y hermosa, pero nadie me daba bolilla. Estaba solo, pero no triste. Cuando pasaban los días me di cuenta que era un desatino estar solo, entre esa multitud tan glamorosa. Entonces me encerré en mi camarote y salía por las noches a la cubierta principal, y a veces por las bodegas de carga, a fumar y confraternizar con los marinos, a contarles que era insomne y que estaba pasándola muy bien y pasábamos el tiempo, hablando del tipos de cabos y de nudos marineros.

El incendio empezó en las bodegas, parece que fue intencional. Vi a la gente matándose por un mísero salvavidas, arrancándose las caras a rasguños por un bote. Yo me dirigí al bar, había visto un par de botellas que eran un pecado que se fueran al fondo del mar y luego pase por la enfermería, si las cosas se ponían mal nunca esta de mas algo de morfina. Cuando estaba revolviendo la enfermería y el agua subía hasta mis rodillas y los gritos y estallidos me distraían de la búsqueda, la vi pasar a ella por el pasillo, caminado lentamente, con un vestido rojo. Me trajo suerte, encontré el lugar donde estaban las ampollas, y las puse en el bolso marinero donde tenia las bebidas. Ya con el agua al cuello, muy cansado por mi pesada carga y flotando, entre cadáveres e inmundicias, logre salir a popa donde las cosas estaban bastante movidas e inclinadas y en llamas, ella estaba allí: una mujer bellísima con una barba enorme, apoyada en el pasamanos, totalmente calmada. Le dije si no pensaba salvarse y me dijo, que no.

Me tire al mar con mis pertenencias y logre caer cerca de un bote que llevaba a una anciana, una sirvienta y a sus siete perros de pura raza, nade hacia allí y mientras me decían que no había lugar, logre subirme. Mientras intentaban tirarme al agua yo solo tenia ojos para ver a la extraña criatura y estaba allí, una mujer barbuda en un transatlántico en llamas, con fondo de estrellas. Luego hubo una explosión y vi el vestido rojo volar por los aires.

viernes, febrero 06, 2009

No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza.
No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque.
No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?.
No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños.
No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata sólo de Estados Unidos que no es referencia moral ni política sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüedad, hipocresía, de la diplomacia europea.
Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCSE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.
En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.
Firmas: José Saramago, Teresa Aranguren, Pedro Martínez Montávez, Rosa Regás, Pilar del Río, Cármen Ruiz Bravo, Belén Gopegui, Constantino Bértolo, Santiago Alba Rico.

martes, enero 20, 2009

OPERACIÓN PLOMO IMPUNE

Eduardo Galeano

(Este artículo está dedicado a misamigos judíos asesinados por lasdictaduras latinoamericanas queIsrael asesoró)

Para justificarse, el terrorismo de estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
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Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
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Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.
Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.
No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
***

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.
¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
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El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
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La llamada comunidad internacional , ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

lunes, diciembre 22, 2008

Navidad, fecha pagana tomada por los cristianos cuando agarraron la sartén por el mango, esta cerca de fin de año.
La cosa era dar ánimos.
Nacemos a morir, vivimos a morir.
La vida misma envuelta en velos.
La chica de las mil y un noches contando cuentos para vivir un día más, para ver otro amanecer.
Las cosas parecen bailar mientras nosotros somos daños colaterales.

Casi no estamos aquí.

martes, diciembre 16, 2008

Muntazer al-Zaidi, periodista iraquí, lanzó sus zapatos contra el presidente George W. Bush, mientras le gritaba "Este es el beso de despedida del pueblo iraquí, perro" y "Esto es por las viudas, los huérfanos y todos los muertos en Irak".

Dicen que el hombre es admirador del "Che" Guevara. Lo cual hace mas macanudo al tipo.

Ahora esta en cana por el gobierno cipayo de Irak, tiene una mano y varias costillas rotas, hemorragias internas y una herida en un ojo, a consecuencia de los golpes que ha recibido tras ser detenido por lanzar sus zapatos al dueño del mundo made in Texas, según ha afirmado su hermano a la cadena pública británica BBC.

Los zapatos se convirtieron ayer en un símbolo del rechazo a la ocupación norteamericana.
Lo que se dice un zapato bien Zapata.

lunes, noviembre 17, 2008

Guy des Cars. Un tipazo, tan apasionante como sus libros.

Guy des Cars sea posiblemente unos de esos escritores ya pasados de moda para los muchachos encargados del canon y otros tormentos.

Y tienen su razón, vendió a lo pavote y encima vivió como un duque (pese a que era conde en la aristocracia francesa) su primera novela, “El oficial sin nombre”, vendió 750.000 ejemplares en cinco meses solo en Francia, y en plena guerra.

Para colmo de males en la Argentina, “La impura” esta en la 37º ediciones y 238.000 ejemplares y “El solitario” 33º ediciones y 228.000 ejemplares y Daniel Tynaire hizo una película 'Hijas de la alegría', basado en una novela de el, así que algo abra influido en algunos escritores.

Para escribir”La impura” (una bella mujer que se vuelve leprosa) paso tres meses en las islas Fidji en un leprosario. Esta trata la historia verídica de una gran mannequín rusa, amiga de mi madre y tiene cierto contacto con Monstruos invisibles (Invisible Monsters, 1999) de Chuck Palahniuk. Posiblemente este gusto por la investigación de cada tema que tocaba en sus escritos venga de su carrera de periodista. Fue redactor en jefe del "Jour" a los 28 años y allí conoció a Georges Simenon excelente y prolífico escritor Belga.

Lo que mas uno puede llegar a envidiar, es la capacidad que tiene este escritor para construir personajes, rarísimos, freaks y absolutamente creíbles y el planteo del confito que nunca deja de ser interesante para el lector sea este gerente o carnicero y no es de extrañar en un hombre que fue alumno de filosofía de Teilhard de Chardin, licenciado en letras, teniente de caballería en la 2º Guerra mundial y doctor en Derecho. Un tipazo, tan apasionante como sus libros.

jueves, noviembre 13, 2008



Un peliculon de Asia Argento (dirige, actua, guiona y es un bizcocho).
El corazón es engañoso, por sobre todas las cosas
( The Heart is Deceitful Above All Things, Reino Unido-EE.UU.-Francia-Japón/2007).

Dirección: Asia Argento.

Intérpretes: Asia Argento, Jimmy Bennett, Peter Fonda, Ben Foster, Ornella Muti y otros.

Guión: Asia Argento y Alessandro Magania, basado en el libro de J. T. Leory. (Laura Albert).

Fotografía: Eric Alan Edwards.

Música: Sonic Youth, Billy Corgan y Marco "Morgan" Castoldi.

Presentada en DVD por 791 Cine.

Duración: 97 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 18 años.

miércoles, noviembre 05, 2008

Bajen, pidan, manguen, compren, etc. esta película sueca.
Vampiros macanudos y buen cine.

DÉJAME ENTRAR

Del director Tomas Alfredson



jueves, octubre 23, 2008

VIVIENDO EN OTRA PARTE


Como el ron más pesado y de más sabor, como el de Jamaica; así aveces cae el mundo, encima de alguna persona que pasa absolutamente distraída. Que papando moscas camina por ahí, sin saber la fecha en que vive, despertándose a cualquier hora sin saber en que lugar están. Personas que no demuestran ningún tipo de interés, que no saben ni contestan, ineptos de todo servicio.

Como el ron más pesado y de más sabor, como el de Jamaica; así aveces cae el mundo, encima de alguien, dando sabor a los condimentos del día. Linda como una fantasía.

viernes, octubre 10, 2008


MURIO EL INVESTIGADOR, DOCENTE Y ESCRITOR NICOLAS CASULLO

PAGINA 12 Viernes 10 de Octubre de 2008


Un intelectual sin miedo a la política


Estudiantes y activistas se asomaron gracias a él por primera vez al pensamieto crítico. Tuvo que exiliarse durante la dictadura y en 2004 ganó el Konex al Ensayo Filosófico. Fue uno de los impulsores del espacio Carta Abierta.


Por Facundo García


Nicolás Casullo falleció ayer a los sesenta y cuatro años, víctima de un cáncer. Los libros van a recordar al intelectual comprometido que se centró en temas como la memoria, el peronismo, la escritura y la crítica cultural. Pero hay otra dimensión igualmente intensa por la que el investigador, docente y escritor merece quedar para la posteridad: la lucidez con la que encaraba sus intervenciones políticas, y la calidad de sus clases en la universidad pública –donde aunaba erudición y giros callejeros– permanecerán en el recuerdo de los miles de estudiantes y activistas que gracias a él se asomaron por primera vez al pensamiento crítico.


El maestro, nacido en Buenos Aires en 1944, era de los que se cuentan con los dedos de la mano. Pocos saben que su abuelo había sido pastor metodista, por lo que la frecuentación de la Biblia era casi obligatoria en su casa de infancia. “Cosa que agradezco –decía él– porque quizá lo que le falta en un noventa y cinco por ciento al pensamiento científico social, al pensamiento de las humanidades, es una lectura de lo bíblico, una lectura en cuanto a darse cuenta de que todo proviene de ahí.”


Junto a una inteligencia vivaz, Casullo era capaz dar sentido a las emociones, al plano mítico y las fiestas del cuerpo. Confesaba que en Almagro había aprendido desde temprano los rudimentos del peronismo. Y no asimilando frías concepciones, sino pateando veredas y relojeando las cantinas. Su familia, de origen vasco-italiano, era un polvorín cuando se hablaba del asunto. Su madre era partidaria de Evita y su papá, un antiperonista recalcitrante. Avanzando en ese terreno minado, el hijo supo ver en el movimiento de los descamisados una senda posible para el cambio social.


La juventud confirmó el amor por las letras y las reivindicaciones populares. A los veinticuatro años Nicolás está en París, con el entusiasmo inflamándole la sangre. Corre Mayo del ’68 y el muchacho presencia, emocionado, una rebelión que intuye histórica. Las anotaciones en su diario íntimo llegarán a las librerías tres décadas después, en París 68. Las escrituras, el recuerdo y el olvido. Mao, Sartre, el Che, Lumumba, todos están en esas hojitas que ya muestran la pasión de quien quiere fundar un vivir-razonando a partir de las herramientas que daban las grandes figuras, pero también con trozos de política argentina concreta e impresiones personales.


Su primera novela carga un título de oro. Para hacer el amor en los parques se publicó en 1970 y casi inmediatamente fue prohibida y requisada. También en este caso hubo que esperar más de treinta años para conseguir el texto en las librerías; y a medida que las nuevas generaciones descubren ese relato salpicado de irreverencias, se remueve una porción del velo histórico que se impuso sobre el ambiente universitario de principios de los setenta. “Sentíamos que la revolución estaba a la vuelta de la esquina”, solía sincerarse el autor.


En noviembre del ’74 la onda estaba tan pesada que Casullo debió exiliarse. Venezuela, Cuba y finalmente México fueron las sedes de una nostalgia que se haría más fuerte a medida que se conocían los desmadres de la dictadura. Como fundador de la revista Controversia (1979-1981), el investigador fue protagonista de un proceso de análisis sobre el sentido de la progresía, que se dividía entre apoyar al peronismo o construir un proyecto más cercano a la ortodoxia marxista.


El retorno de la democracia fue una luz que en su reverso trajo ciertas decepciones. El peronismo, con su flamante ala de caudillos neoliberales, estaba justo en las antípodas de lo soñado por Casullo en el ostracismo. De esa etapa es El frutero de los ojos radiantes, una historia de inmigración y exilio en clave de novela familiar. Siguió una serie ilustre. Obras como Pensar entre épocas –donde Casullo se preguntó acerca del porqué de la hecatombe progresista– o Sobre la marcha –que recupera las entrevistas que le hicieron en su carrera– quedarán como referencia obligada para los que se atrevan a observar el país por fuera de las torres de marfil que ofrecen las teorías cerradas.


Y hubo más. Casullo desarrolló una reconocida labor docente en las universidades de Buenos Aires, Quilmes, Entre Ríos y Córdoba, al tiempo que editaba la revista Pensamiento de los Confines. Asimismo, pasó por la Universidad de México (UNAM) y fue consultor de la Universidad de París. Publicó Comunicación, la democracia difícil en 1985; El debate modernidad–posmodernidad en 1989; Viena del 900, la remoción de lo moderno, en 1990, Itinerarios de la modernidad en 1994; París 68, las escrituras y el olvido en 1998 y Modernidad y cultura crítica, en ese mismo año. A esto hay que sumarle una catarata de trabajos periodísticos, muchos de los cuales aparecieron en PáginaI12.


Con La cátedra (2000), el querido cultor del bigote y el jopo aflequillado se despachó con una narración que alcanzaba proporciones alquímicas de calle y erudición. Más tarde, en vísperas del 19 de diciembre del 2001, Casullo ofreció una clase extraordinaria, fuera de horario y abierta a quien quisiera pasarse por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Los que estuvieron ahí guardan esas dos horas como un tesoro para todo el viaje. El orador destiló romanticismo y conciencia social, y los que lo escucharon salieron convencidos de que había que integrarse, de una u otra forma, en los conflictos que se avecinaban.


Esa efervescencia provocaba Casullo. Salir de una de sus charlas era sentir que se abría un universo de capítulos, discusiones trasnochadas, cambios colectivos y señoritas que habían empezado a leer a Sade y deseaban romper la rutina burguesa. Su talento se fue perfeccionando, y no es casualidad que los últimos años hayan sido consagratorios. Ganó el premio Konex 2004 al Ensayo Filosófico, y en obras como Las cuestiones o Peronismo. Militancia y Crítica (1973-2008) apostó por los vientos de cambio que recorren la región. “Lo que no se le perdona al populismo –denunciaba– es que restituya el terreno de la política a un primer plano.”


La enfermedad no lo alejó del compromiso. Recientemente seguía difundiendo sus aportes en este diario; y se había ligado al grupo Carta Abierta, que defendió los postulados del Gobierno frente al lockout rural y se perfila como un polo de apoyo crítico a Cristina Kirchner. “Los medios, que evidentemente forman parte del establishment, se han convertido en los reales partidos de derecha”, se quejaba.


Los restos de Casullo –que según trascendió padecía cáncer de pulmón– fueron velados en la Biblioteca Nacional y recibirán sepultura hoy en el Cementerio Británico. Su ausencia será un desafío, no sólo para su esposa y sus dos hijas. Los que lo leen añorarán sus consideraciones siempre reactualizadas. Los que disfrutaron sus clases echarán de menos al docente que convocaba a “los fantasmas de Nietzsche, de Baudelaire o de Sartre” como si fueran sus amigos de Racing.


Y si el dolor permanece es porque el que se fue era un tipo generoso. Un tramo elegido al azar, en este caso de París 68. Las escrituras, el recuerdo y el olvido, sirve para demostrarlo. Semiocultas, las líneas tienen ya diez años y hablan de cómo el hombre registraba minuciosamente su propio crecimiento: “Cambió mi manera de marcar los párrafos. Ahora es con un lápiz suave y atildado, por si alguna vez les doy cualquiera de esas páginas a mis alumnos. Antes era con birome fuerte, definitiva, para ninguna otra cosa, calculo, que para esa gran historia que no habría de saber nunca de tal gesto”.

Empecemos a discutir la derecha

PAGINA 12 - Martes 27 de junio de 2008

Por Nicolás Casullo

Derecha. Herencia de los asambleístas de 1789 en París. Palabra que muy pocos se asumen cabalmente hoy. Definición que ha perdido lares ideológicos. ¿Dónde empezar a buscar la derecha? ¿En la oposición al Gobierno? Por cierto. ¿En la interna del justicialismo? Sin duda. ¿Cómo repensarla en sus formas actuales? A partir del lockout del agro se vuelve a discutir ahora el tema de la derecha política e ideológica, frente a la “nueva nación agraria como reserva moral de la nación”, según ciertos medios golpistas, evocantes de añejas “reservas morales de la patria”.
Dilema enredado y a examinar, cuando la derecha no pretende ser, hoy en la Argentina y en otros países, un partido desde sus antiguas prosapias, o que busque un nuevo traje que la delate. Tampoco una programática que aparezca “contra alguien en especial”. Más bien una adopción para todos, que se yergue y aduce la desintegración de “anacronismos” basados en las vetustas ideas de “conflicto” político, de “intereses opuestos enfrentados”, de “lucha social”. La derecha es, desde hace años, activa: de avanzada. Es una permanente operatoria cultural de alto despliegue sobre la ciudadanía, como comienza a evidenciarse en nuestro caso con el apoyo de importantes sectores “al campo”.

La derecha en Occidente constituye un armado modernizante desde una opinión pública mediática expandida diariamente. Configura el reacomodamiento de un tardo capitalismo, camino hacia otro estado de masas, incluidos amplios segmentos progresistas conservadurizados. Operatoria que busca plantear el fin de las ideologías, el fin de las disputas de clase, el fin de las derechas y las izquierdas, precisamente como premisas disolventes de todo sentido de conciencia sobre lo que realmente sucede con la historia que se pisa. No azarosamente, crece desde que el dominio económico tuvo que endurecer y dividir el planeta, desde los ’80, entre perdedores y ganadores netos.

Lo mediático es hoy su gran operador: el espíritu de época encarnado, diría Hegel. Derecha como Sociedad Cultural que nos cuenta el itinerario de los procesos. Que coloca los referentes y las figuras, y decide cómo encuadrar lo que se tiene que ver y lo que no se tiene que ver. La derecha, desde esta operatividad cultural, es la disolvencia de lugares y memorias. Es un relato estrábico, como política despolitizadora a golpes de primeros planos y títulos sobreimpresos.

Un buen ejemplo de esto podría ser Eduardo Buzzi, representante de la Federación Agraria, que concita en su discurso todos los signos de la desintegración de lo ideológico. Del agrietamiento de lo que antecede a una historia, y también de lo que la proyectaría hacia adelante. Se sitúa en una zona propicia de un discurso post-político, magmático. En un no lugar, que en realidad es “el lugar” propicio. Todo se vuelve equivalente, decible, posicionante. Ex militante del PC, miembro de la CTA, ha aportado, sin embargo, con su voz la argamasa política clave en su alianza con Miguens y Llambías, para situar a la oligarquía agraria en el pico de sus aspiraciones como nunca en los últimos 50 años, en tanto histórico conglomerado de poder. A su vez –paralelo a las cacerolas antipopulares de Barrio Norte pidiendo la caída del gobierno–, Buzzi llegó a solicitar nada menos que la reestatización de YPF, se arrodilló devoto frente a la virgen campestre de la nueva “patria agraria”, y demandó, junto a las rutas, imitar lo que hacía Evo Morales en Bolivia, el líder indígena jaqueado por la sojera Santa Cruz de la Sierra, socia ideológica de nuestro agro alzado repartiendo escarapelas “por otro ordenamiento” que respete dividendos.

Un vaudeville bajo lógica mediática que precisamente suele alcanzar lo que se propone: trasmitir “una realidad nacional” en capítulos, indiferenciada, incorporable a la experiencia plateística donde “todo es posible de darse”. Donde nada es definido ni reconocible, ni da cuenta de algún sentido mayor. Un armado de situaciones a componer y recomponer bajo matriz teleteatral, cuyo objetivo es construir protagonistas esporádicos (como presencias “legalizadas por la cámara”) de corte contrainstitucional y antiinstitucional. Pulverizar desde pantalla –entre comicio y comicio nacional– toda posibilidad de “calidad institucional”, de representación institucional dada, a partir de intereses afectados en alianza con medios de masas primos hermanos.

El mundo en estado de derecha

Hace tres décadas, y a raíz del rotundo empuje con que se expandió la estrategia de la revolución conservadora, el francés Pierre Dommergues planteó lo siguiente: “Los neoconservadores se proponen una revolución cultural que destrone el actual régimen de partidos y deje atrás a los referentes sociales de la izquierda democrática. La lucha se dará en el campo cultural y de massmedia para un tiempo de reordenamiento de mercado donde desaparezcan las variables de izquierda y derecha como paradigmas de orientación social, en pos de limitar a las demandas democráticas y a los Estados de corte social. Se ofrece, como sustitución, un liberal conservadurismo y un liberal modernismo, que más allá de sus divergencias coincidan en la voluntad de imponer una nueva repartición de la riqueza, disciplinar a la mano de obra, descalificar toda política que se resista a este disciplinamiento y establecer una nueva forma de consenso. Es una amplia operación de reestructuración cultural de gobernabilidad para correr a la sociedad en su conjunto hacia la derecha, a través de un Partido del Orden Democrático. Es una nueva sociedad de la información para un nuevo tiempo moral”. Sin duda estamos discutiendo el abrumador éxito de esta profunda estrategia cultural, que tres décadas atrás fue estudiada para entender no solo qué sería la sociedad conservadora, sino, sobre todo, cómo esa batalla en el plano de las interpretaciones –desde la derecha política en EE.UU. y hacia el orbe– significaba invisibilizar este propio proceso resimbolizador para una nueva edad del sistema.

La revolución conservadora significó la permanente constitución de un nuevo sentido común, a partir de una inédita capacidad tecnoinformativa para generar estados de masas. Un fenómeno creciente y a la vista, que en 1989 le hizo decir al socialista Norberto Bobbio “A medida que las decisiones resultan cada vez de orden técnico mediático y cada vez menos políticas, ¿no es contradictorio pedir cada vez más democracia en una sociedad cada vez más tecnificada y privatizada en sus enunciaciones?”.

No se está por lo tanto frente a una conspiración imperialista. Ni frente a una entelequia de la CIA. Asistimos sí a una edad civilizatoria de éxito tecno-cultural de los poderes –de las derechas– sobre los desechos de una histórica izquierda que había predominado como conciencia mayoritaria de masas para la edad “del progreso social y de los pueblos” entre 1945 y 1980. Discutir la derecha en nuestro país es entonces debatir, en principio, no un partido ni una figura. Es desollar una cultura que se fue desplegando, supuestamente “fuera de la política”: en lo indiscernible de las posiciones. En cómo me compro una remera o miro al otro. Cultura común y silvestre, que recién se activa políticamente cuando las circunstancias de los dominios societales lo creen necesario. Puede ser con una nueva ley contra inmigrantes de la Unión Europea. O con la calidad de presunto terrorista a ser desaparecido en cualquier parte de USA. O con los millones de sin trabajo, sin papeles, sin escolaridad, que registran como abstractos “ciudadanos votantes” y se resisten a las falsas mesas “del consenso”. Sujetos que precisarían de una “salvación moral” a cargo de las clases pudientes que los rescate de ser acarreados como ganado. Cultura de derecha, que hospeda a las políticas de derecha.

La genética del mercado

Comenzar a explorar la derecha no es, en principio, fijar demasiada atención en Carrió, Macri, Reutemann, López Murphy o Scioli. Se trata, preferentemente, de visitar, antes, las maternidades de la criatura: nuestro diálogo cotidiano y familiar con el mundo de sus obstetras. Activar lo audiovisual hegemónico y de mayor audiencia. ¿Qué nos cuenta esa criatura? Veamos.
La historia: será siempre, por sobre todo, el hallazgo individual. El caso. Los antípodas de las masas como historia. La pobreza: una latente amenaza delictiva, un paisaje de miseria inalterable como tipología geográfica de “lo malo” en la ciudad. La cultura ajena al espectador. El hambre: algo que ya no tendría ideología ni biografía social, un ícono suelto en la vidriera para cualquier retórica del espinel político.

Lo policial: lo que debería incorporarse idealmente, como ortopedia, al núcleo familiar protegido. Un policía al lado mío. El Estado regulador, interventor, recaudador: un espacio ineficiente (ilegitimado), que “gasta mi dinero” y corrupto (por político).
La política: un descrédito en manos de zánganos que podría existir como no existir para lo que hace falta. La nota policial: en tanto amedrentación y reclamo de seguridad, pasa a ser el verdadero estado social de la vieja política a cancelar. Lo que escapa a la “Ley y concordia” del mercado. Lo comunitario: una utopía solitaria entre yo, el negocio y “mi bolsillo” (tenga 100 pesos o mil hectáreas adentro).
Lo nacional: un espacio a-histórico, siempre al borde del caos que sólo victimiza. Con habitantes nunca representados por nadie, solo por el foco de la cámara, y donde la única noticia es que la política ya ha fallado, siempre, antes de empezar. La nueva comunidad pos-solidaria es ahora una sociedad en tanto arquitectura de servicios que “me debe servir” con la eficiencia modélica de lo privado selecto. Ya no soy parte de la memoria de lo público, de los hospitales sociales y universidades políticas hoy en crisis, sino que me trasvestí en un cliente exigente del otro lado del mostrador.
La libertad: el simple pasaje desde el “libre consumidor” al “libre sufragista” sin identidad, alabado por sin partido, por vaciado en cada elección, a punto de comprar algo “genuinamente” entrando al escaparate del cuarto oscuro. La gente: un “yo” sublimado, absuelto en tanto construcción narrativa. Una unidad personal “auténtica”, que representa un muchos en tanto estos muchos no se constituyan en otro tipo de “yo” (como sujeto político identificado), y permanezca como infinita clase media de “empleados” por el capitalismo, en una competitiva y ansiada igualdad de explotados.
Lo sindical, lo popular, los desocupados: una realidad indiscernible de hombres de a “grupos”. Algo que debe vivir a distancia de mi vida y que “el Estado no atiende”. Seres organizados para algo que nunca se sabe. Imagen mítica en pantalla con palos y pasamontañas. No blancos, peligrosos en conjunto, dirigidos por vagos, punteros, jefes de barriadas y líderes pagados. Un otro cultural y existencial que como nunca, en la Argentina de la plenitud informativa y formativa, ha alcanzado casi el apogeo de una lucha cultural de clases de lo gorila sobre lo peronista, como un racismo no disimulado sobre lo popular, gremial y piquetero: universo de la negatividad política, del voto subnormal y de politizados a propinas.

Sobre este tablero mediático hegemónico, la nueva derecha, hoy como semilla de república agroconservadora, juega siempre de local. El trabajo del sentido común, de ver el mundo, le viene ya dado. Y desde ahí aspira ahora a convertirse en bloque social histórico, desde sus núcleos de neorrentistas, nuevos arrendatarios y bisoños inversionistas especuladores que le amplían sin duda el campo cultural de ciudadanía.